
La mina se convirtió en una trampa. Ocho trabajadores permanecían retenidos dentro de la bocamina ‘Danrro, La Codiciada’, en el centro poblado de Pueblo Nuevo, provincia de Pataz, mientras hombres armados controlaban el ingreso y vigilaban cada movimiento desde el interior del socavón.
El secuestro ocurrió la madrugada del jueves 7 de mayo. Según los testimonios recogidos por las autoridades, detrás del hecho estaría una presunta organización criminal que opera en la zona y que mantiene disputas vinculadas a la minería ilegal.

La denuncia movilizó al Comando Unificado Pataz (Cupaz), integrado por efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú. El operativo fue bautizado como “Impacto” y tuvo un único objetivo: rescatar con vida a los trabajadores retenidos y recuperar el control de la bocamina.
Hasta el sector Los Alisos llegaron militares y policías que avanzaron hacia el interior de la mina. Pero apenas ingresaron fueron recibidos a balazos por los secuestradores, quienes se encontraban atrincherados dentro del socavón.
La respuesta de las fuerzas del orden derivó en un enfrentamiento armado en medio de túneles oscuros, humo y gases tóxicos. Cuatro efectivos militares resultaron heridos de bala en las extremidades inferiores mientras continuaban con el avance para llegar hasta los rehenes.
LOS ATRINCHERARON EN EL SOCAVÓN
Según el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, los delincuentes intentaron frustrar la operación incendiando llantas dentro de la mina y utilizando sistemas de ventilación forzada para expandir gases tóxicos en el ambiente.
La maniobra buscaba dificultar el ingreso de los rescatistas y poner en riesgo tanto a los agentes como a los trabajadores secuestrados. Pese a ello, las fuerzas del orden continuaron avanzando dentro de la bocamina.
Alrededor de las 12:23 del mediodía se logró liberar a los primeros rehenes. Horas después, cerca de las cuatro de la tarde, culminó el rescate de los ocho trabajadores retenidos por la organización criminal.
Los mineros presentaban signos de violencia física, aunque ninguno registraba lesiones graves. Tras ser puestos a salvo, recibieron atención médica y permanecieron bajo resguardo mientras continuaban las diligencias en la zona.
Los cuatro militares heridos fueron evacuados de emergencia al Hospital Central de la Fuerza Aérea del Perú, en Lima. De acuerdo con el reporte oficial, permanecen estables.

“ENFRENTAMOS ESTRUCTURAS CRIMINALES”
El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de Ejército César Briceño Valdivia, señaló que militares y policías enfrentan “en condiciones extremas” a organizaciones criminales que intentan imponer el miedo en zonas donde el Estado busca recuperar el control.
“Cuatro de nuestros valerosos efectivos de la FAP fueron heridos cumpliendo la misión de liberar y proteger la vida de ocho peruanos, rehenes dentro de una bocamina”, declaró la autoridad militar tras concluir el operativo.
Briceño también destacó el sacrificio y la entrega de los agentes que participaron en la intervención dentro del socavón, en medio de disparos y gases tóxicos.
Durante el rescate participó además un representante del Ministerio Público, encargado de garantizar la legalidad de las diligencias y el cumplimiento del marco jurídico vigente.
Tras liberar a los trabajadores, las fuerzas del orden consolidaron el control del área antes de ejecutar un repliegue táctico dentro de su zona de responsabilidad. Entretanto, las investigaciones continúan para identificar y capturar a los integrantes de la organización criminal que operaba desde la bocamina.
La provincia de Pataz se ha convertido en uno de los principales focos de violencia relacionados con la minería ilegal y las disputas por el control de socavones y actividades extractivas clandestinas.











