Es la primera rectora mujer de la historia
Es la primera rectora mujer de la historia

En los pasillos de la Casona de la emblemática Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la doctora Jeri Gloria Ramón Ruffner se desplaza con una naturalidad que sugiere que los siglos de prestigio de la casa de estudios no le pesan; al contrario, la fortalecen y la llenan de energía. Es la primera rectora mujer en la historia de la universidad, pero también es una “hija” de esta plaza de grandes debates y cuna de ideas. Por este lugar pasaron personajes ilustres, destacados y elogiados: un Premio Nobel, célebres literatos y, sobre todo, ciudadanos que respondieron al llamado de la historia.

Ella, que conoce la institución como estudiante y autoridad, espera con ansias la celebración por los 475 años de la “Decana de América” y hace un repaso de su vida en estas calles que siempre han sido la vanguardia del Perú.

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Doctora, ¿Qué significa ser estudiante sanmarquino?

Es aquel que tiene un compromiso social profundo con su centro de estudios y con la sociedad.

¿Y a usted qué le dejó esa etapa?

Aprendí a amar a San Marcos.

¿Alguna otra característica que los defina?

El estudiante de esta universidad, pase lo que pase, siempre será un líder.

Siga definiéndolo, por favor.

Puede tener frente a él a un enemigo poderoso, pero el sanmarquino se sentirá más fuerte.

Pero también han sufrido discriminación; han sido tildados de “terrucos”...

Nos han tratado de manera despectiva, pero supimos sobrevivir a ese estigma.

Y ante todos esos ataques, ¿Qué es lo que no han podido quitarles?

La denominación de “chancones”, el orgullo de ser los mejores.

¿Algo más?

El sanmarquino es “Todista”: asume cualquier reto que se le presente y lo hace muy bien.

Como estudiante, ¿Cuántos apagones le tocó vivir en la Ciudad Universitaria?

Muchos. Cuando empecé a dictar clases en 1985, cada noche explotaba una bomba.

¿Fue una experiencia escalofriante?

Iba a dictar con mis hijos; los sentaba al fondo del salón, en la última carpeta.

Continúe...

En 1987, estaba con ellos en plena clase cuando unas personas tocaron la puerta. Les pedí que esperaran cinco minutos, pero entraron a la fuerza y dieron su discurso.

¿Cuál fue su reacción?

Me asusté. Sentí pánico por mis hijos y desaparecí durante un mes.

En la histórica pileta de la 'Casona de San Marcos' (Foto: Jesús Saucedo)
En la histórica pileta de la 'Casona de San Marcos' (Foto: Jesús Saucedo)

¿Disfrutó del comedor universitario?

No, porque siempre llevaba mi lonchera.

¿Y el famoso transporte llamado “Burro”?

Sí, claro. A propósito, otra característica de mi alma mater es la solidaridad; aprendí a apoyarnos entre nosotros.

¿Por qué lo dice?

Teníamos una compañera que venía a pie desde la avenida Perú, en San Martín de Porres, y hacíamos “chancha” (colecta) para completar su pasaje, para que pudiera ir y regresar en bus.

¿Qué vicisitudes enfrentó como profesora?

Un 7 de julio de 1995 me destituyeron. Me acusaron de ser la cajera del partido Patria Roja; incluso lo publicaron en los periódicos.

¿Qué consecuencias le trajo aquello?

Yo realizaba auditorías para empresas privadas y los dueños decidieron prescindir de mis servicios por esa vinculación que habían inventado.

¿Cómo reaccionó?

Llevé el caso hasta el Tribunal Constitucional y en 1998 lograron reponerme.

¿Recibió represalias tras su retorno?

Me asignaron el horario de 11 de la mañana a 5 de la tarde. Ahí hay una historia...

Cuéntela.

Cuando regresé, quería hablar con el decano, pero él no me quería allí y nunca me atendía.

¿Entonces?

Un día, por fin, me hizo pasar. Él llevaba la medalla de autoridad al cuello y le dije: “Un día, esa medalla la voy a tener yo”.

Y se cumplió...

Avancé, llegué al cargo de rectora y me encontré con mucho machismo.

¿Eso también fue un aprendizaje?

Aprendí a ser fuerte y a no llorar. En mi primera Asamblea Universitaria ya estaban pidiendo mi vacancia.

Continúe.

Justo en ese tiempo llegó un documento de la Sunedu donde se pedía degradar a los profesores que no tuvieran el grado de magíster y que se les retuviera lo que habían cobrado.

¿Qué hizo usted?

Muchos de mis opositores no tenían grados. Les dije: “Haré un juicio y defenderé a los profesores, porque es lo que corresponde hacer”.

¿Cómo siguió la historia?

Un opositor se puso de pie y expresó: “Si la doctora se compromete con todos nosotros, hay que darle un voto de confianza”.

¿Y luego?

A partir de ahí, por ejemplo, presentamos el proyecto del Bachillerato Automático.

A las poetas, cuando las llaman “poetisas”, les incomoda. ¿A usted se le debe llamar rector o rectora?

Primero, déjame decirte que cuando haces esa diferencia, ya estás marcando un parámetro.

¿Cómo la presento entonces?

Como “la rectora”, porque soy la primera mujer en ocupar ese cargo.

¿Siente que lleva sobre sus hombros una gran responsabilidad?

Mi compromiso es mayor porque represento a las mujeres de mi género.

¿Qué le está aportando a San Marcos?

Modernidad.

¿Algunos ejemplos?

La universidad tendrá su propio paradero de la Línea 2 del Metro, contará con “Torres Gemelas” (edificios multidisciplinarios para todas las carreras) y vamos a construir la vivienda universitaria.

¿Qué logros ya son una realidad?

Tenemos el lactario con cuna jardín para las estudiantes que son madres. Vamos a remodelar el estadio e invertir de la mejor manera los 60 millones que hemos gestionado.

¿Habrá algo especial por el aniversario de la universidad?

El Club Universitario de Deportes nació en nuestra casa de estudios. Por ello, los jugadores de la “U” jugarán contra la selección de la universidad. Los “cremas” deben volver a sus raíces, donde nació todo.

Un gran abrazo.

Un saludo para ustedes y para todos los sanmarquinos del planeta.

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