
EL TROME DE LA CONSTRUCCIÓN. A las cuatro de la mañana, cuando muchos aún duermen, Manuel ya está de pie. Y no para, pues de día atiende su ferretería y de noche es profesor del curso de Lenguaje en un colegio no escolarizado.
Su historia como empresario comenzó cuando asumió el negocio que fundó su suegro, conocido como Chevito, hace tres décadas, en la ciudad de Ica.
“Chevito fue el primero en distribuir cemento en esta zona, abasteciendo a varios pueblos cuando aún no había competencia”, recuerda don Manuel.
DE ABAJO
Con el tiempo llegaron las dificultades y la empresa estuvo a punto de cerrar. Como ninguno de los hijos de Chevito se dedicó al rubro, Manuel tomó la posta para no dejar morir el legado familiar, que hoy lidera.
Comenzó como ayudante, aprendiendo en el campo, entendiendo la logística y la atención al cliente.
Para él, un buen ferretero necesita constancia, paciencia y saber escuchar. “Aquí uno es casi un psicólogo, porque el cliente viene con dudas y hay que orientarlo. Por eso es clave conocer tu producto. Me ha costado y me sigue costando aprender sobre ferretería”, indica.

TERREMOTO
El terremoto que sacudió Ica, en 2007, fue un antes y un después. En medio del dolor y la destrucción, la demanda de materiales se disparó. “Fueron momentos muy duros, pero también de reconstrucción. Sentíamos que, desde nuestro trabajo, ayudábamos a que la ciudad se levante”, recuerda. Años más tarde, la pandemia volvió a mover el sector, ya que muchas familias invirtieron sus AFP para mejorar o ampliar sus viviendas.
Hace cinco años decidió sumarse a Progresol, una alianza que le permitió ampliar su portafolio y reforzar la confianza de sus clientes.
“Ahora la ferretería es toda mi vida, me siento muy orgulloso de lo que venimos logrando”, afirma.
TIPS PARA ASESORAR MEJOR A TUS CLIENTES
1. PREGUNTA ANTES DE OFRECER. No asumas nada. Pregunta qué está construyendo, dónde usará el material y qué presupuesto tiene.
2. EXPLICA TUS SUGERENCIAS. No digas solo “lleve este”. Explica por qué ese producto funciona mejor y qué puede pasar si elige mal.
3. HABLA EN TÉRMINOS SIMPLES. Evita tecnicismos innecesarios. El cliente no siempre conoce medidas, resistencias o tipos de material.
4. ADVIERTE ERRORES COMUNES. Un buen asesor previene problemas. Indica tiempos de secado, proporciones correctas o herramientas necesarias.
5. TRATA DE HACER SEGUIMIENTO. Preguntar cómo le fue genera confianza y fideliza. El cliente valora más el respaldo que el descuento.










