
Preocupación ciudadana. El distrito del Rímac está considerado dentro de los 10 más peligrosos de Lima. La preocupación de sus vecinos es constante y José Angulo, expolicía con más de 17 años de experiencia en el área de Inteligencia, analiza los problemas y plantea las soluciones que exige un barrio tan criollo, querido y tradicional, bañado por el ‘río Hablador’.
Vamos directo a la solución del problema, ¿Cómo hacer para erradicarlo?
Se debe firmar un convenio formal con el Ministerio del Interior.
Desarrolla la idea.
Hay que comprar los días de franco (descanso) de los policías.
¿Eso no se hace siempre?
Se suele acordar de manera informal con cada agente, pero el proceso debería gestionarse directamente con la entidad gubernamental.
¿Cómo se afronta ese problema hoy en tu distrito?
Solo hay cinco camionetas disponibles y apenas patrullan cuatro.
Es demasiado poco...
Por eso se deben alquilar vehículos para que trabajen de manera articulada con la Policía Nacional.
Eso sirve para actuar directamente, ¿pero sería la solución definitiva?
Lo que propongo es para optimizar la acción operativa, pero antes se necesita realizar un exhaustivo trabajo de inteligencia.
Empecemos por ahí.
Hay que entender que hoy la extorsión no necesariamente proviene de grandes bandas organizadas.
Eso es un escenario nuevo.
A veces se juntan dos o tres delincuentes comunes que empiezan a llamar a dueños de bodegas o pequeños negocios para amenazarlos.
¿Y qué pasa entonces?
Como las víctimas son personas trabajadoras y honestas, acceden a sus exigencias. Por eso es fácil rastrear a estos criminales y capturarlos.
¿Cuál es la conclusión?
Se debe contratar a exmiembros de las unidades de Inteligencia para que vigilen los puntos críticos y evalúen si los sospechosos están armados o no.
¿Algo más?
Reunirse con los cinco comisarios del distrito, pero bajo una condición estricta.
¿Cuál?
Que las autoridades policiales asignadas no residan ni hayan vivido antes en el distrito.
¿Por qué?
El vecino los conoce de antes y no los trata como una autoridad, sino como amigos. Debido a esa cercanía, empiezan a pedir favores, como la liberación de familiares detenidos y situaciones similares.
¿Qué significa eso en la práctica?
Ahí es donde empieza la corrupción, y debemos cortarla de raíz.
¿Algún otro punto crítico?
También se filtra información sensible. Además, para el cuerpo de serenazgo a veces se contrata a personas con antecedentes o conductas dudosas de los mismos barrios.
Se suele traer a cualquier persona bajo la creencia de que sabe frenar una pelea, pero no debería ser así.
Exacto. Hay que preparar rigurosamente a las personas que asumen el reto de ser serenos, y capacitarlas formalmente en el uso de armas no letales.
Ese tema sigue generando mucha polémica.
Es necesario darle ese respaldo al agente municipal, pero siempre previo examen psicológico obligatorio.
¿Qué otra alternativa propone?
Tenemos al lado un cuartel del Ejército. Se debería firmar un convenio para que los soldados salgan a patrullar las calles, previa preparación para el trato con los ciudadanos.
¿Cuál es la mayor deficiencia actual?
Somos 190 mil habitantes y no llegamos ni a medio centenar de serenos.
¿Hay presupuesto suficiente para contratar más personal?
Se reciben 10 millones de soles asignados a seguridad ciudadana. Además, se ha aprobado una ley de patrimonio cultural de 60 millones que incluye partidas para este rubro.
¿Tan grave es la situación en el Rímac?
Los turistas llegan al Palacio de Gobierno, caminan hacia el Puente Trujillo y de inmediato dan la vuelta para regresar.
¿Por qué?
Tienen miedo de ser asaltados en cuanto cruzan.
Gracias por estas revelaciones.
Un abrazo a todos mis hermanos rimenses.









