
Tras la frustrada eliminatoria vivida por la selección peruana al mundial de Qatar 2022, y ahora con pocas chances para lograr la clasificación al mundial Estados Unidos-México-Canadá 2026, la población empezó a preguntarse a qué se debería esta debacle, y muchos consideran que se debe a que no han aparecido nuevas figuras deportivas que sean un recambio generacional en el ‘equipo de todos’.
Sin embargo, lo que no se ha podido esclarecer es el por qué de esta ausencia de nuevas figuras gravitantes no solo en la selección, sino en más disciplinas. Al respecto Trome conversó con el ex vicedecano del Colegio de Psicólogos del Perú y psicólogo deportivo, Christian Ungaro, quien hizo un análisis de esta situación, empezando por el fútbol.
“En nuestro país, por ejemplo, se trabaja mucho con los deportistas, en el sentido de sus entrenamientos, de buscar superación, y todo eso que probablemente un entrenador podría hablar con más propiedad. Sin embargo, se trabaja poco con la formación pedagógica. ¿Qué es esto? Preocuparse por los valores, ayudarlos o asesorarlos en la cuestión económica, porque el fútbol actualmente, más que nunca ahora, genera una posición económica bastante interesante en corto tiempo, que muchas veces no va acorde al nivel madurativo, ni a proyectos de vida. Entonces, creo que el tema va por ahí, que los clubes podrían invertir un poquito más, no solamente hablo a nivel de psicólogo, no se trata de encontrar que siempre hay un problema; creo que se trata de educar al deportista”, indicó a nuestro medio.

Sobre este punto, Ungaro añadió: “El otro factor riesgo, es la procedencia. Y esto no tiene que ver con que si yo soy de una clase económica vulnerable o tengo mucho poder adquisitivo; viene de la vulnerabilidad de las propias familias, o del propio sistema social donde se desarrolla el futbolista”.
NO SOLO FÚTBOL
Asimismo, el especialista señaló que no solo en el fútbol se ve esta situación, sino en el deporte en general, y explicó que si no se empieza a trabajar este aspecto, es probable que sigamos viendo casos como los de futbolistas o exfutbolistas y hasta boxeadores o exboxeadores, que terminan involucrándose en escándalos y problemas alejados del deporte.
“Si vamos a un equipo de fútbol, o a un equipo deportivo en general, vemos que no se les asesora para poder manejar el éxito, no solo deportivo, sino económico, relacional, probablemente es lo que explica por qué este tipo de comportamientos (involucrados en escándalos) que hablan mucho de eso: Hablan mucho de satisfacer necesidades, probablemente más de imagen, de poder, de estatus frente a otros, más que desarrollo en mi propia valía como ser humano, el valor de crear una familia”, sostuvo.

Una de las consecuencias de ver a figuras del deporte involucradas en este tipo de situaciones, explicó Ungaro, es que muchos jóvenes consideran esto como una situación normal.
“La peor expectativa, es que estos modelos son repetidos por las nuevas generaciones (…) Los chicos que se inician en el deporte, los miran, y también piensan que es normal que las relaciones estén basadas así, en un ‘compra algo hoy día y mañana lo cambio’, y un poco perdemos esa esencia”, indicó.

FACTOR CUEVA
Uno de los casos que más ha resaltado, es el del futbolista Christian Cueva, quien si bien en las últimas semanas ha mostrado una mejoría en su rendimiento deportivo, hace meses se encontraba envuelto en diversos escándalos, como infidelidades y el consumo de alcohol, lo que llevó a muchas personas a pensar que era el fin de su carrera.
Sobre este caso, el psicólogo señaló que tanto los problemas con la bebida como lo vinculado con infidelidades, respondería a un tema de depresión.

“Podríamos hablar de una vulnerabilidad a niveles de depresión. Por ejemplo, la necesidad de tener compañía (infidelidad con varias parejas) vendría a ser una estrategia para compensar un poco esas habilidades que están poco fortalecidas, poco desarrolladas, de poner mantener un tiempo solo, a nivel afectivo. Lo que sucede es que la estrategia de tener diversas compañías, funciona de manera transitoria. Sirve como una especie de anestésico, para no pensar en su aspecto emocional y trabajar su soledad”, dijo.
Sobre el tema del consumo desmedido del alcohol, Ungaro dijo: “Sería una estrategia de regulación, para una vulnerabilidad emocional. ¿A qué me refiero con vulnerabilidad emocional? A su mismo estado depresivo, de no saber qué hacer consigo mismo. Hay gente que con consumir alcohol, compensa la necesidad de no poder estar solo consigo mismo, de autoregularse emocionalmente. Entonces, el alcohol es una estrategia, pero hay que recordar el alcohol, lo que genera como efecto final, es eso, la depresión”.

Debido a esto, consideró que lo mejor para Cueva sería ‘pasar por algunos especialistas. Yo no creo que un solo profesional pueda ver esto, desde un solo enfoque. Lo que hay que tratar de trabajar es un poco, incluso, todas las conductas, la de tener mujeres y consumo de alcohol, tiene que verse como una conducta casi casi adictiva, porque es periódica, no se regula por más compromisos que pueda decir verbalmente. No los cumple, tiene dificultades para regular esas decisiones’.
SITUACIÓN DE GUIZASOLA
Ungaro también analizó el caso de Roberto Guizasola, exfutbolista que fue denunciado por su expareja Alexandra Díaz por maltrato físico y psicológico, y señaló que este tipo de conductas también son causadas por algunos aspectos emocionales que no han sido trabajados.
“Bajo esas premisas de la acusación de violación, de utilizar la imagen de esta persona, lo que pretendería (Guizasola) es tener control y sumisión de la pareja (Díaz), bajo la expectativa del miedo, y seguir manteniendo quizás una imagen oculta, una especie de vida secreta, que no debe salir a los medios de comunicación. Pero mientras más se intenta regular eso, con estas medidas de control que se tiene en la pareja, amenazando con publicar imágenes, o ejerciendo la violencia tanto psíquica, psicológica, emocional, al contrario, más se ventila, como ha pasado”, dijo.

Luego agregó: “Lo que estamos viendo aquí es que se han incrementado las diferencias, y uno de los problemas al incrementarse y no respetar los límites de esas diferencias y querer poseer al otro, es justamente la conducta agresiva y violenta”.
No obstante, el especialista también indicó que es necesario analizar la conducta que tuvo Guizasola en relaciones previas, para encontrar un patrón en su comportamiento.
“Probablemente las relaciones previas tengan mucho que explicar de lo que se está haciendo, que es mantener un patrón disfuncional, así llamamos a estas conductas que son repetitivas en el tiempo”, apuntó.
