
La industria del juego de azar en el Perú pisa fuerte y no solo por su impacto económico, sino también por su apuesta por el juego responsable. La Sociedad Nacional de Juegos de Azar (SONAJA) viene reforzando sus programas de capacitación y sensibilización a nivel nacional para prevenir la ludopatía y promover espacios de entretenimiento seguros.
Este sector, que opera bajo estrictos estándares regulatorios, también se consolida como una fuente importante de empleo formal y recaudación fiscal, contribuyendo directamente al desarrollo del país.
Capacitan a más de 600 personas y van por más
Durante el 2024, SONAJA capacitó a 562 personas en temas de prevención del juego problemático. Para el 2025, la cifra creció a 683 participantes, evidenciando el interés del sector por fortalecer la detección temprana de conductas de riesgo.
Además, el gremio proyecta realizar al menos 15 charlas a nivel nacional en alianza con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), con el objetivo de ampliar su alcance y seguir promoviendo una cultura de juego responsable.
“El juego responsable no es solo un compromiso institucional, es una convicción que guía el desarrollo de nuestra industria”, señaló Fernando Calderón, presidente del Consejo Directivo de SONAJA, quien adelantó que en abril se iniciará un nuevo ciclo de capacitaciones virtuales y presenciales en todo el país.
Un sector altamente regulado y supervisado
La industria del juego en el Perú es una de las más controladas. Sus operaciones están conectadas en línea con los sistemas del Estado, lo que permite supervisión permanente y garantiza transparencia en cada transacción.
Asimismo, el sector trabaja de la mano con entidades como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), participando en evaluaciones internacionales contra el lavado de activos, con resultados positivos.
Aporte clave a la economía peruana
El impacto económico del sector también es contundente. Se trata de la única actividad que cuenta con un impuesto especial del 12% sobre sus ingresos, además de otros tributos como el Impuesto Selectivo al Consumo y contribuciones municipales.
Gracias a este esquema, la recaudación del impuesto al juego ha pasado de aproximadamente S/210 millones a una proyección superior a los S/460 millones, marcando un récord histórico.
Estos recursos benefician directamente al Estado, gobiernos regionales, municipalidades y al Instituto Peruano del Deporte (IPD), consolidando al sector como un actor clave en la economía nacional.








