
El poeta cusqueño Jorge Alejandro Ccoyllurpuma escribe desde el sur del mundo y hacia el sur del mundo. Radicado en Sudáfrica, su obra transita entre seis lenguas y múltiples territorios simbólicos. En 2023 publicó “Paraíso Tropical Andino” con Pesopluma en Perú, y este año el libro tendrá una edición argentina bajo el sello Promesa Editorial.
En esta conversación, el escritor reflexiona sobre la mezcla lingüística como una “poética de la experiencia”, la crítica a la imitación cultural, el cuerpo como territorio de liberación y la construcción de un puente entre las literaturas del sur global.
Entre surrealismo andino, cultura pop y memoria ancestral, Ccoyllurpuma se define como “andino citadino internacional” y asume la escritura como un acto de entrega frente a un sistema que colapsa, donde, según considera, no todo está consumado.
En “Paraíso Tropical Andino” mezclas quechua, castellano e inglés. ¿Es una decisión estética o política?
Estética y política son dos caras de la misma moneda en “Paraíso Tropical Andino”. Me gusta trastocar normas sociales y lingüísticas a través de los universos que el surrealismo andino me da la oportunidad de crear. Con respecto a la mezcla de los idiomas, es un tema de “poética de la experiencia” que sostiene a mi libro. En mi vida diaria actual tránsito entre seis idiomas: español, inglés, quechua, afrikáans, xhosa y portugués.
En tu poemario existe una fuerte crítica a la imitación cultural y al olvido del quechua. ¿Sientes que la poesía puede revertir eso?
La poesía desde la cosmovisión andina va más allá del texto escrito. Si consideramos poesía a las letras de los huaynos más arraigados, las plegarias que las personas usan para comunicarse con las montañas o los mitos cargados de imágenes fantásticas, sí. Ese tipo de poesía revierte la situación de desuso del quechua y desafía la manera occidental de entender la realidad. La poesía editorial hace su parte, pero su efecto es más lento y su público más reducido.

¿Cómo influye vivir en Sudáfrica en tu escritura?
Sudáfrica me reveló esa gran similitud que hermana a los países del sur del mundo: Latinoamérica, África, el Sudeste Asiático. Esa es ahora mi patria grande. En Sudáfrica se vuelven explícitos los mecanismos de la colonización que aún impactan directamente en la calidad de vida de las personas y en su acceso a derechos básicos. Esa perspectiva marca un derrotero claro en mi literatura. Además, mi trabajo como traductor y gestor cultural está orientado a construir un puente literario, lingüístico y de negocios entre estos territorios con el objetivo de poner a conversar los idiomas del sur del mundo.
En varios poemas repites: “pitaq nin llapanmi tukusqa nispa?, nuqa sunquyta mast’anchaq hamuni” (“No todo está consumado, aún me queda corazón”). ¿Es esa la columna vertebral del libro?
Es una excelente lectura la que haces. No lo había pensado, pero sí. El acto de la entrega o el amor frente a un sistema que colapsa es uno de los pilares del libro. Todo comenzó cuando vi esa frase en una pared de la ciudad del Alto, Bolivia y me cautivó.
En tu poesía el cuerpo es central, ¿crees que escribir sobre cuerpo es una forma de descolonizarlo?
Escribir sobre el cuerpo es liberarlo de muchas ataduras. La aparición de la imagen del cuerpo en mis poemas fue el primer aviso de que había tensiones y síntomas que no estaba reconociendo. Dañamos el cuerpo cuando no gestionamos el trauma profundo o el stress cotidiano o cuando lo sometemos a hábitos propios de la vida moderna. Por ejemplo, muchos vivimos separados del suelo que es donde deberíamos realizar nuestras actividades más a menudo para conservar un cuerpo fuerte y funcional.
En “Paraíso Tropical Andino” hay referencias al k-pop e indie rock. ¿Cómo consideras que dialoga la tradición vanguardista peruana con la cultura pop global?
Para hablar del diálogo entre las tradiciones milenarias y la cultura pop global podemos acudir a lo que ocurre en la música. Se me viene a la cabeza Lenin Tamayo. En su propuesta de alcance internacional se puede distinguir instrumentación, rítmicas y poéticas de la música andina, un género vastísimo y vanguardista en su esencia porque nunca se ha tenido miedo de experimentar.
Anteriormente, casos como los de Yma Sumac ya pusieron en conversación las tradiciones vanguardistas milenarias con diversas corrientes de la música popular y académica de circulación global. Lo mismo ocurre con la internacionalización sostenida de Los Mirlos que viene cautivando al público de los grandes conciertos y plataformas de música indie.
¿Te consideras un poeta andino, latinoamericano, migrante o todo eso a la vez?
Soy un poeta andino citadino internacional.
En la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde Perú es el país invitado de honor, ha surgido una polémica por la lista de autores convocados. Como poeta peruano migrante en Sudáfrica, ¿cómo interpretas esta discusión? ¿Qué debería representar una delegación literaria peruana en un espacio así?
Me parece muy importante que se discutan los diferentes mapas que aparecen en la literatura del Perú. Esta delegación compone un panorama donde figuran los tres grandes ausentes de toda la vida: mujeres, escritores de provincia e idiomas originarios. Aunque la lista sigue siendo limeñocéntrica, ha sido un avance que celebro. Con respecto a la polémica, la veo un poco exagerada en redes sociales. Personalmente prefiero mantenerme al margen y trabajar duro en mi carrera como escritor.
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