Es el terror de los políticos por sus incisivas preguntas. Todo el Perú y en el extranjero siguen comentando la entrevista que realizó al presidente Pedro Castillo en Palacio de Gobierno. Trome, en exclusiva, conversó de todo con Fernando del Rincón, reconocido, experimentado y laureado periodista mexicano, conductor del sintonizado programa ‘Conclusiones’, transmitido por la cadena estadounidense CNN.
TE VA A INTERESAR: FERNANDO DEL RINCÓN SOBRE PARODIA DE CARLOS ÁLVAREZ: “QUE RISA”
Me quedo con la impresión de que es un hombre en graves complicaciones. Es más, creo que él no se ha dado cuenta de qué tan complicado es el momento que está viviendo. Tiene que aterrizar mucho más en la realidad que enfrenta en un plazo tan corto, seis meses nada más y ya estar así en un mandato es muy complicado. 60% de desaprobación de acuerdo a Ipsos, pues no le da un futuro muy prometedor.
Sí, sí, creo que me respondía con la verdad, su verdad, una verdad muy limitada. Es la verdad y la visión que él puede llegar a tener, muy corta, pero sí, no creo que haya estado mintiendo. Sin embargo, sí creo que en algún otro momento de la entrevista, si no mintió, se protegió.
No, para mí no es creíble. Nosotros tuvimos que pasar tres filtros de seguridad para poder llegar a Palacio y Karelim López tiene la posibilidad de llegar y hacer una fiesta sorpresa (risas). Es infantil, ¿no?
Creo que tiene una cuota de compromiso que pagar con los que le dieron el apoyo y la plataforma. Entonces está la figura de Vladimir Cerrón ahí y que seguramente influye en los nombramientos, y Castillo está pagando el precio de haberse apoyado en un Perú Libre que tiene personajes muy controversiales dentro del mismo. Tiene que pagar la cuota de los compromisos adquiridos en campaña y ahora no le está funcionando.
Sorpresivo. Nada más hay que contar el número de presidentes que han tenido. La famosa moción de vacancia por incapacidad moral que desde otros frentes no se acaba de entender si es bueno, es malo, si debe estar mayormente controlado, tiene que tener más candados, pero se ve con preocupación hacia dónde puede ir el Perú, si se hunde o sale, pero es un país que definitivamente nos da a todos la claridad de que tiene una estabilidad política terrible.
Lo dudo mucho, lo dudo mucho...
Delegar, debería rodearse con gente capaz, muy capaz, gente brillante. Ponerlos a todos en las diferentes carteras y decirles ‘hagan su trabajo ustedes que saben y me van avisando cómo van las cosas’ porque definitivamente en economía no creo que sea brillante y en muchos otros temas. Entonces, yo me rodearía de gente brillante, de cerebros.
Me salió del corazón, se le ha quedado a todo el mundo esa frase (sonríe). No me di cuenta. Yo a veces digo cosas porque lo pienso y lo siento, pero fue un acto reflejo que no lo pensé.
Un gobierno inexperto y de dudosa capacidad.
No creo que vayan a permitirlo los poderes. Aquí todavía hay ciertos balances de poder y si se mantienen tienes la separación de poderes: el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial. Hoy todavía hay esa separación de poderes y si logran mantenerla, que creo que así será porque tienen una oposición muy férrea, no se puede llegar hasta allá.
Le pregunté: Y ¿por qué le pide apoyo, asesoría a México? ¿Qué tiene que venir a hacer México a darle asesoría a usted en temas económicos? Cuando México no es un país boyante económicamente. Y mi pregunta fue ¿no es más por un tema ideológico que por asesoría? Pues, no supo explicarme muy bien. Yo creo que hay temas ideológicos detrás más que cualquier otra cosa.
(Sonríe) Pues no, no fue con malicia. Yo pregunté justo lo que todos los peruanos y peruanas querían que se le preguntara. El que no tuvo malicia fue Castillo para poder responder.
Siempre detrás de una entrevista importante hay por lo menos 12, 17 horas de investigación y de trabajo que hago yo solo. Siempre tengo apoyo por supuesto de mi equipo, muchísimo, me están mandando constantemente información, cosas que salen publicadas, me están dando todo ese feedback (reacción, respuesta u opinión que nos da un interlocutor) Julián Zamora, Cynthia Zamora, que es nuestra redactora, la misma Jimena de la Quintana, me están nutriendo de toda esa información, pero yo particularmente, además de tomar todos los elementos que ellos me dan, hago siempre investigación independiente, solo, en mi oficina y normalmente son 12, 17 horas las que me meto a hacer investigación.
Yo creo que son once años ya… Voy para el onceavo.
Sí, sí, por supuesto, tengo esa fama con varios invitados. Sí, con muchos.
Sabes que si te digo nombres, te voy a fallar. Chavistas te puedo dar un millón de nombres. Una que creo que es muy icónica, hay dos, con Elías Jaua, que era en ese momento ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Chávez, y otra con el defensor del Pueblo de Venezuela, Tarek William Saab; con Rafael Correa, el expresidente (de Ecuador). Bueno, te puedo hacer una lista ahí, pero sí, varios.
Creo que sí. En mayor o en menor grado, pero sí, todos se echan su mentira.
Keiko Fujimori me parece un personaje muy, cómo te diré, escurridizo, esa es la palabra de Keiko Fujimori. Opera medio como ninja aprovechando los rasgos faciales de Keiko. Opera como ninja y cuando menos la esperas ¡boom!, aparece y es mortal a veces.
No, soy periodista (sonríe).
Yo sé que suena muy egocéntrico, muy ególatra y muy vanidoso, pero no, no admiro a ningún periodista. Trato de ser yo y hacer lo que hago como lo siento y como lo creo. Tengo respeto por todos mis colegas, pero no te puedo decir ‘¡ah!, este es mi gran ídolo del periodismo’. No.
Los periodistas debemos de ser neutrales, eso no quiere decir que no tengamos una opinión y hoy por hoy la gente merece la transparencia de saber cuál es nuestra opinión, aún en los aspectos políticos de derecha, izquierda, centro, centro izquierda, centro derecha. Ese cuento de que el periodista es imparcial ya la gente no se lo compra, ya no te lo creen, todos ejercemos nuestro derecho al voto también como ciudadanos, porque además de ser periodistas somos ciudadanos, entonces tenemos ideologías y lo más honesto y más transparente es dejarlo saber cuando tenemos la opinión y que nuestra audiencia entienda qué es lo que pensamos.
Muchísimo. Hoy no solamente las redes sociales, internet es lo más fácil que hay, pero no se puede dejar de ser vertical en el trabajo como periodista. Tienes que verificar fuentes. No puedes ser irresponsable. Eso ha pasado mucho también. Se han vuelto muy flojos los periodistas más jóvenes, hoy en día a veces compran cualquier cosa que leen en internet y esa es la verdad de las verdades, y no es así. Hay que seguir haciendo ejercicio periodístico vertical y de fondo.
Tienes Twitter, Faceboook e Instagram. ¿Pones cosas políticas ahí?
No, a veces pongo opiniones de cosas que creo, como hace poco se hizo una viral, así muy, muy viral, que hablaba de la visita de Díaz-Canel y Maduro a México cuando los invitó Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero bueno, tengo mi derecho como mexicano, como ciudadano de este planeta, pero trato de evitar contenidos políticos precisamente para no crear controversia.
En México han asesinado a varios periodistas, ¿alguna vez te han amenazado?
Sí, yo estuve amenazado de muerte por el narcotráfico, mientras vivía en Monterrey (Nuevo León). Fue de hecho el último lugar en el que viví en México y me fui a Estados Unidos precisamente por eso, porque ya estaba en la mira del narco.
Por supuesto que el cebiche es el más maravilloso del planeta. Lo como aquí y lo como allá. Descubrí ayer que estaba comiendo el lomo saltado. Me encantó el lomo saltado y el pisco.
(Carcajadas) Si estoy de vacaciones las que quiera.
Sí, soy casado.
No todavía. Tengo dos hijos perrunos. Tenemos dos perros que son nuestra adoración. Tengo 12 años ya de estar junto con Jullye Giliberti que es mi esposa, venezolana.
Ser periodista es una gran responsabilidad de la que debes de convertirte en la voz de las mayorías para denunciar, para cuestionar al poder, para traer un contrapeso. Somos vistos y se nos dice cuarto poder, por algo es el cuarto poder, y tenemos que hacerlo en beneficio de la gente. Siempre he dicho yo que el periodista es un servidor público que no está en nómina, porque no deberíamos estar en la nómina de ningún gobierno, pero el fin último es servirle al público antes que cualquier otra cosa.
Claro, Juan Gabriel me dio una entrevista exclusiva en un momento difícil de su vida en la que estaba siendo demandado por su entonces mánager de Estados Unidos y las cortes le habían prohibido dar conciertos, y además estaba atravesando por una relación sentimental que le atribuían los tabloides en ese momento. Con Alberto (verdadero nombre de Juan Gabriel) fui el único que le preguntó en su vida, por eso se volvió la entrevista más importante en la carrera de Alberto. Que si era gay y él se me queda viendo y me dice: ‘¿A usted le interesa mucho mijo?’. Y le digo: ‘No, yo nada más pregunto’. Y su respuesta fue y se hizo famosa: ‘Dicen que lo que se ve no se pregunta’ y ahí quedó.
Él me dice: ‘Dicen que lo que se ve no se pregunta mijo’. ‘¿Y usted que ve?’, me pregunta. Y le digo: ‘No, yo veo a un gran cantautor, compositor mexicano, un orgullo’, y ya, pero creo que lo dijo todo con la respuesta. Y de ahí desarrollé una muy buena amistad con Alberto. La gente piensa que después de esa pregunta me debe haber odiado todos sus días y no, al contrario, terminando esa entrevista él se puso a llorar conmigo en el quicio de la puerta de la habitación de hotel donde estábamos, por todo lo que le estaba pasando. Una apertura que no me esperaba, ¿no? Me empezó a contar todo lo que sentía y todo lo que realmente le estaba provocando ese momento terrible de su vida, y de ahí cada vez que me lo encontraba era un cariño, una belleza de ser humano.
A perder a mis seres queridos, le tengo mucho miedo a eso. Sé que en algún momento va a pasar, pero con esto de la pandemia cobró una perspectiva completamente diferente el tema de cómo valorar la vida de la gente a la que amamos y, pues, en medio de todo esto me da mucho miedo que les pueda pasar algo.
Gracias Fernando por la gentileza...
No, gracias a ustedes.
MÁS INFORMACIÓN:
Contenido GEC