
La audiencia por el pedido de prisión preventiva contra Adrián Alonso Villar Chirinos tuvo un momento que descolocó a todos. No fue un alegato técnico ni una discusión jurídica lo que marcó la jornada, sino una frase lanzada desde el estrado por el juez Adolfo Fernando Farfán: “¿Qué pasó por tu cabeza, hijo?”.
El magistrado del 33º Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de Lima no solo escuchaba los argumentos sobre homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente en agravio de la deportista Lizeth Katherine Marzano Noguera. También quería entender qué ocurrió por la mente del joven acusado cuando decidió irse sin auxiliarla.
Adrián Villar, de 21 años, ya había ofrecido un pedido de perdón público. “Perdón, perdón y mil veces perdón”, dijo, asegurando que es consciente de lo sucedido y de sus consecuencias. Reconoció su responsabilidad y afirmó que está dispuesto a asumir lo que corresponda.
Pero el juez no se quedó ahí. Tras el testimonio inicial, insistió. Con un tono que sorprendió por su cercanía, le preguntó: “¿Qué pasó por tu cabeza, hijo, cuando hiciste eso? ¿Y por qué no bajaste y atendiste a esa señorita? ¿Por qué huiste? ¿Qué te pasó? ¿Qué pasó por tu cabeza? ¿En qué estabas pensando?”.
La sala quedó en silencio. No era una pregunta técnica, sino casi paternal. El magistrado parecía buscar algo más que una explicación legal: una respuesta humana.
“No sé qué me pasó. De verdad, no sé qué me pasó. Mi cabeza me decía que pare y mi cuerpo no obedecía. Nunca me había pasado algo similar. Lo siento muchísimo”, respondió Villar, visiblemente afectado.
DEBATE Y ACUSACIONES
Mientras ese intercambio marcaba el pulso emocional de la audiencia, el debate jurídico seguía su curso. La fiscal Yanet Roller Rodríguez advirtió que existe riesgo de fuga y cuestionó que los exámenes no se hayan presentado oportunamente, sino recién horas antes.
También sostuvo que el investigado pudo auxiliar a la víctima y que, de haberlo hecho, el caso podría haberse tipificado como lesiones y no como muerte. Además, señaló que habría borrado conversaciones y llamadas de su celular, lo que encendió la alerta sobre una presunta manipulación de pruebas.
La fiscal denunció que no se estarían permitiendo diligencias clave porque no se ha pagado la tasa para la pericia al vehículo y recordó que el dosaje etílico fue practicado ocho horas después del accidente, lo que —según afirmó— limita establecer el estado real del imputado en ese momento.

Por su parte, el abogado César Nakazaki, defensa de Villar, argumentó que la prisión preventiva no procede porque la pena probable no superaría los cinco años. Sostuvo que existe un “concurso aparente de leyes” y que, aun en el escenario más gravoso, la pena no excedería los cuatro años y siete meses.
Remarcó, además, que su patrocinado tiene arraigo familiar, domiciliario y estudiantil —es estudiante de la Universidad del Pacífico—, no cuenta con antecedentes y se apersonó voluntariamente a la investigación, entregando el vehículo y sus pasaportes.
En medio de ese cruce de posiciones, el juez Adolfo Fernando Farfán anunció que la decisión sobre el pedido de nueve meses de prisión preventiva se dará a conocer este miércoles 4 de marzo a las 9 de la noche, tras señalar que debía atender otras audiencias.
Sin embargo, más allá de la resolución pendiente, la frase quedó flotando en la sala y en la opinión pública. “¿Qué pasó por tu cabeza, hijo?”. Una pregunta que no solo busca esclarecer un hecho, sino entender por qué, tras el impacto, alguien decide huir en lugar de auxiliar.
TE PUEDE INTERESAR
- Captan camioneta donde estaban Adrián Villar, Marisel Linares y su pareja en el lugar del accidente de Lizeth Marzano
- ¡Asesinado a cuchilladas en un grifo! Chofer de combi fue atacado a plena luz del día en San Martín de Porres
- ¡Atropellaron y fugaron! Detienen a pareja tras embestir a ciclista en la Panamericana Sur











