Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un puré de papa amarilla con arroz graneadito, un churrasco bien jugoso y una taza de anís caliente. “María, es increíble la desfachatez de nuestros vecinos del sur, los chilenos, que tras adueñarse a la mala y sin nada de vergüenza de la palabra , acaban de lograr que , una competencia internacional de bebidas alcohólicas, vinos y espirituosos creada en Bélgica en 1994 y que año tras año se realiza en distintos países. 

En agosto se realizará en Chile y este país ha hecho que los organizadores europeos acepten que el Perú no utilice la denominación ‘pisco’, sino ‘aguardiente de uva del Perú’. Indignante. Lo peor es que dieciocho marcas nacionales habrían aceptado esta abusiva imposición. Indecopi, el organismo peruano de defensa de la propiedad intelectual, ha advertido que los productores peruanos que concursen en Chile llamando a nuestro pisco como los chilenos quieren,. Es lo justo.

Es que aceptar no denominarse ‘pisco’ es como negar que eres peruano. No hay pisco peruano y pisco chileno. Solo existe el pisco y es peruano. Lo que producen los chilenos puede ser llamado de la forma que quieran, pero jamás pisco. La palabra quechua pisco (que designa a las aves pequeñas) existe en el Perú desde hace unos dos mil años, muchísimo antes de la llegada de los españoles, con quienes se inicia la producción de nuestra bebida de bandera en el valle de Pisco en el siglo XVI -¡hace 500 años!- y que ya se exportaba al Reino Unido, España, Portugal, Estados Unidos y otros países desde el siglo XVII. 

El pisco siempre fue peruano, pero nuestra legislación lo reconoce como denominación de origen solo desde 1991. Hubo una falta de atención de nuestras autoridades por asegurar el patrimonio de los peruanos. Mientras tanto, los chilenos ansiaban durante décadas adueñarse del nombre y del prestigio de nuestro pisco. A tanto llegó su angurria que en 1936 le cambiaron el nombre a un pueblito llamado La Unión y le pusieron Pisco Elqui. Se inventaron un pueblo llamado Pisco para ponerle ese nombre a su feo trago y así hacerlo parecer ‘legal’. 

Hoy se atreven a impedirle al Perú utilizar la denominación ‘pisco’ en una competencia internacional, aprovechando que son sede. Los organizadores de ese concurso han quedado por los suelos. Nuestros vecinos del sur también han intentado adueñarse del cebiche, la causa, el suspiro a la limeña y tantas otras creaciones del pueblo peruano. Debemos mantenernos alertas para defender lo nuestro”. ¡Qué tal raza! Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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